Se apagó una de esas antorchas brillantes que iluminan el mundo y lo sacan de su ingenuidad. Anoche se fue Mandela. En estos tiempos en que prima el saqueo, impune y generalizado, en que se pisotean los derechos de los hombres de manera salvaje, las constituciones se violan hasta la vergüenza, se aniquila y se hiere de manera “legal”, personas como Mandela no deberían faltarnos.