Se apagó una de esas antorchas brillantes que iluminan el mundo y lo sacan de su ingenuidad. Anoche se fue Mandela. En estos tiempos en que prima el saqueo, impune y generalizado, en que se pisotean los derechos de los hombres de manera salvaje, las constituciones se violan hasta la vergüenza, se aniquila y se hiere de manera “legal”, personas como Mandela no deberían faltarnos.

La contundente victoria de Rafael Correa en las elecciones presidenciales del domingo pasado en Ecuador, unido a la victoria de Hugo Chávez en las elecciones venezolanas y la profunda remodelación económica y social que se está produciendo en países como Bolivia o Nicaragua, demuestran que la Revolución Socialista del siglo XXI, no solo gana peso, sino que además es ya una realidad más que contrastada.