El anuncio de Benedicto XVI de renunciar al Papado ha sido toda una sorpresa para propios y extraños. En su comunicado, el Sumo Pontífice ha señalado que esta decisión la ha tomado, sobre todo, pensando en su salud, la misma que no le permite desarrollar de manera apropiada su cargo.

El Presidente del Gobierno acudía al Debate del Estado de la Nación muy debilitado debido a los casos de corrupción que ahogan al PP, el clamor social contra las políticas de austeridad que se vienen desarrollando impuestas por la Troika y una soledad parlamentaria de su grupo, inusual para llevar solo un año de gobierno y para tener el mayor apoyo parlamentario de la historia democrática del país.

Como no teníamos poco con la grave crisis económica y social que estamos viviendo, ahora nos desayunamos día sí y día también con el gravísimo escándalo que ha sacudido al PP y al Gobierno de Mariano Rajoy. El caso de la supuesta financiación ilegal y del pago de sobresueldos a altos cargos conservadores ha sido la puntilla para una sociedad que está abrumada por los acontecimientos.

Definitivamente alguien ha tirado de la manta y ha sacado a la luz, publicado por el diario “El País”, todos y cada uno de los pagos y sobresueldos sin declarar que recibían altos cargos del PP y del Gobierno de Rajoy así como jugosas donaciones de empresas privadas a la noble causa popular.

La sociedad actual en el capitalismo desarrollado ha pasado de consumir bienes y servicios para satisfacer necesidades, a un consumismo insostenible que pretende satisfacer deseos de consumo. Algo que es imposible de lograr, ya que la razón de ser del deseo de consumo es el propio deseo, lo que nos introduce en una espiral de difícil salida si lo que pretendemos es satisfacerlo con más consumo.

Los economistas del Fondo Monetario Internacional, Daniel Leigh y Olivier Blanchard, éste último, el economista jefe de de dicha institución, han presentado el informe titulado “Errores en las previsiones de crecimiento y multiplicadores fiscales”, en el que reconocen que el FMI se equivocó al prever las consecuencias de las políticas de recorte exigidas a los países con problemas económicos.

No se trata de mirar atrás para reabrir viejas heridas, se trata de recuperar la memoria histórica de muchas vidas anónimas que se han quedado en el olvido, para así cerrar una etapa y poder mirar al futuro con dignidad, porque a los vivos les debemos respeto, pero a los muertos solo les debemos la verdad. Desde aquí, todo mi respeto para dos infatigables mujeres, Pino y Balbina Sosa, que solo buscan poder enterrar a sus seres queridos. 20/12/2012