La exhumación de quien lideró una rebelión militar contra la República -y, por tanto, contra la legalidad, traicionándola-, provocó y dirigió una guerra que costó centenares de miles de muertos y acaudilló un régimen dictatorial y liberticida de corte fascista con miles de represaliados y víctimas era necesaria y urgente. Un criminal como Franco no puede estar enterrado junto a quienes fueron asesinados bajo su yugo.