La contundente victoria de Rafael Correa en las elecciones presidenciales del domingo pasado en Ecuador, unido a la victoria de Hugo Chávez en las elecciones venezolanas y la profunda remodelación económica y social que se está produciendo en países como Bolivia o Nicaragua, demuestran que la Revolución Socialista del siglo XXI, no solo gana peso, sino que además es ya una realidad más que contrastada.