La grave crisis que padecemos en España tiene muchas similitudes con las penurias que pasaron los norteamericanos en el crack de 1929. Al igual que en nuestros días, por aquel entonces el desplome de la economía provocó una caída sin precedentes del consumo, un descomunal paro, un incremento de la pobreza y sobretodo de una política de recortes que incentivó la caída en picado de la actividad productiva.

Hugo Chávez es sin duda el jefe de Estado más difamado en el mundo. Y tras lograr este domingo 07 de Octubre su reelección como Presidente, esas difamaciones se tornan cada vez más infames tanto en Caracas como en Francia y en otros países, atestiguan la desesperación de los adversarios de la revolución bolivariana ante la perspectiva de seguir desarrollando el socialismo del Siglo XXI en Latinoamérica.

El gobierno de Argentina, presidido por Cristina Fernández de Kirchner, ha confirmado los rumores de los últimos días y ha anunciado la nacionalización de la empresa YPF, filial de la multinacional REPSOL, lo que ha provocado un terremoto informativo de carácter internacional y del que hay que aclarar determinados aspectos. En primer lugar, hay que poner a YPF en el mapa. Fundada en 1922, quince años después del descubrimiento de petróleo en Argentina, fue una de las empresas pioneras en el mundo como petrolera estatal e inspiró la creación de otras grandes del sector, como la brasileña Petrobras.

Desde la década de los 80 viene imperando una doctrina económica que minimiza la intervención del Estado en la economía, pues distorsiona la asignación del mercado. Es precisamente esta desregulación la que ha permitido inflar la burbuja inmobiliaria, sin que el mercado fuera capaz de contabilizar los riesgos que estaba asumiendo al conceder préstamos cada vez más cuantiosos y de más dudoso cobro.

Gran reportaje donde se analiza el origen de la crisis y el negocio que están haciendo con ella sus propios causantes, los cuales han sometido y doblegado a los Estados y al poder político, instrumento ejecutivo de los intereses financieros. También se analizan las perspectivas de futuro y las posibles soluciones para acabar con esta situación.

La política económica neoliberal que impera en la mayoría de las instituciones aboga por una disminución de los derechos laborales como vía para incentivar el crecimiento económico y la disminución del desempleo. La flexibilidad laboral, traducida en rebaja salarial y despido barato, va encaminada a ponérselo más fácil al empresario para que pueda contratar (o al menos es la excusa que usan). Es una política de incentivo de la oferta.