La situación que estamos viviendo en Europa en general y en España en particular es una bomba de relojería. No quiero pecar de pesimista, pero a las cosas hay que llamarlas por su nombre y la ciudadanía tiene el derecho a saber qué está ocurriendo y a qué nos atenemos. Ante las medidas tomadas desde Bruselas, y sin tener en cuenta aquellos factores externos de nuestro entorno que nos pueden afectar gravemente, hay que aclarar cuál es la situación de nuestro país y cuál es el futuro que nos espera a corto y medio plazo. Dos cuestiones que procuraré resumir brevemente.

Ricardo García Zaldívar, rofesor de Economía de la Universidad Carlos III de Madrid, explica de manera clara en qué consiste el Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF), cuál es su alcance, a que operaciones afecta, quiénes se oponen y explica a su vez las consecuencias de una economía financiera desregulada.

Las políticas de austeridad son la excusa para recortar derechos que hasta ahora se habían considerado universales y que, como contrapartida obligaban a que igualmente fuese universal la contribución de todas las personas a su financiación a través de los impuestos. Los resultados macroeconómicos a corto plazo de las llamadas políticas “de austeridad” están claros para quienes quieran verlos: lejos de solucionar la situación económica y servir de salida para la crisis lo que han hecho es agudizarla y llevar a la economía europea a una nueva recesión.

Durante las últimas décadas se ha venido produciendo un cambio en las economías occidentales. Del capitalismo industrial se ha pasado al financiero, de la preeminencia de la actividad productiva a la crediticia y de mercados. Acaba de concluir su primera fase que ha implicado la casi desaparición de la economía “real” en favor de la financiera y la concentración de poder en reducidas manos de este sector.