Conforme van pasando las horas y se va confirmando que se va a llevar a cabo un ataque contra Siria en breve, y que va a ser sin la aprobación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, se está demostrando que la intervención militar es de una complejidad geoestratégica excepcional.

Los economistas del Fondo Monetario Internacional, Daniel Leigh y Olivier Blanchard, éste último, el economista jefe de de dicha institución, han presentado el informe titulado “Errores en las previsiones de crecimiento y multiplicadores fiscales”, en el que reconocen que el FMI se equivocó al prever las consecuencias de las políticas de recorte exigidas a los países con problemas económicos.

Estamos ante una situación histórica, en la que cada vez vemos a más chicos que deciden voluntariamente entrar en el ejército, empujados por sus propias frustraciones personales. Generalmente, quienes lo hacen no tienen otra alternativa que esa que les brinda un sistema que procura así enmendar sus propios errores. No dejan de ser productos de una sociedad que ha fracaso.

Después de haber hecho un seguimiento al recuento electoral en EEUU en la madrugada del martes al miércoles, soy capaz de asegurar que acaba de terminar una de las campañas electorales más apasionantes de la historia reciente de los EEUU. Desde la campaña entre Al Gore y George Bush en el año 2000, es difícil recordar un contexto de tanta incertidumbre e interés en la recta final de la campaña. Para ganar, los candidatos necesitaban, al menos, 270 votos electorales, lo que supone una mayoría simple. Barack Obama ha logrado 303 frente a los 206 de Mitt Romney.