Conforme van pasando las horas y se va confirmando que se va a llevar a cabo un ataque contra Siria en breve, y que va a ser sin la aprobación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, se está demostrando que la intervención militar es de una complejidad geoestratégica excepcional.

El horror del conflicto en Siria se remonta a muchos años atrás, cuando Hafez Al-Assad llega al poder dando un golpe de estado en 1966 y llevando a cabo una matanza en 1970 que acaba con toda la oposición a su régimen. En los años 80, los Hermanos Musulmanes, islamistas de corte radical, se sublevaron en Hama y el régimen de Hafez Al Assad bombardeó la ciudad durante casi un mes, provocando la muerte de de 20.000 personas, la mayoría civiles. Así consiguió mantener el poder hasta que se lo cedió a su hijo Bashar Al Assad.

El 30 de marzo de 1976, la sociedad palestina convocó una huelga general en protesta por el continuo robo de sus tierras por parte del sionismo israelí. El Ejército asesinó a siete jóvenes palestinos con ciudadanía israelí en las manifestaciones que acompañaron esa huelga. Desde entonces, el 30 de marzo ha quedado marcado como una jornada de reivindicación de los derechos legítimos del pueblo palestino.