Estoy convencido de que Pedro Sánchez actuó movido por la razón de Estado cuando a la vuelta de Paris, tras la manifestación de condena del terrorismo yihadista, mostró su sensibilidad humana y su voluntad política de favorecer un Pacto de Estado anti-terrorista.

20 de Noviembre de 2011: ese día no sólo se celebraba, si acaso se celebraba, el 36 aniversario del fallecimiento del dictador, sino que también era día de elecciones. Ese mismo día los españoles, de forma democrática, deciden otorgar su confianza a un gobierno de derechas que durante los años oposición decían tener la receta para curar todos los males de este país.

Un año después de que Mariano Rajoy ganara absolutamente las elecciones generales, no se ha creado ni un solo puesto de trabajo de los más de tres millones prometidos; se han subido los impuestos, IVA e IRPF, a pesar de la ideología liberal y de las miles de firmas recogidas por el PP cuando estaba en la oposición contra su subida.

No nos equivoquemos. Si la bancada del Partido Popular aplaudió al presidente después de anunciar uno tras otro todos los recortes que se propone hacer es porque creen en ellos. Ahora tienen la excusa perfecta, con la crisis y las imposiciones de Europa, para llevarlo a cabo, pero su intención siempre ha sido y será recortar y acabar con el Estado de Bienestar, acabando por supuesto para ello con todas las libertades y derechos de los ciudadanos para poder reclamarlos.