La Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno, ha supuesto un elemento fundamental para la modernización de las administraciones y la adaptación de las mismas a las nuevas realidades políticas, sociales y económicas que vive nuestro país. Va más allá de un derecho de los ciudadanos a demandar determinada información pública o de un deber de publicidad activa de nuestras administraciones. Se trata de instrumento de fortalecimiento de la ciudadanía y, consecuentemente, de la democracia.

Un mes más, la Villa de Ingenio ha vuelto a vivir una situación que demuestra la grave crisis política e institucional que se vive desde el comienzo de la legislatura. El intento de privatización de la piscina municipal, por parte del PP y Agrupa Sureste, volvió a generar fricciones, cada vez más agudizadas, entre los concejales populares.

Hace unos meses hablábamos de que la Villa de Ingenio necesitaba ganar un tiempo que no  se tiene. Que con más de cuatro mil parados y una situación de emergencia social, no podíamos permitirnos tener una administración bloqueada y paralizada por culpa de un Alcalde que no tiene mayoría y por un Grupo de Gobierno que está dando claros síntomas de fatiga y que deambula roto, sin ideas, proyecto e ilusión.

Desde hace bastante tiempo venimos advirtiendo que el Grupo de Gobierno de la Villa de Ingenio viene mostrando graves síntomas de agotamiento y una imagen de derrota apenas pasado el ecuador de la legislatura que no era precisamente positivo para el municipio, ya que en estos momentos lo que se necesita más que nunca es proyecto e ilusión para poner en marcha los cambios profundos que demanda la sociedad. Hay que ganar un tiempo que no se tiene.

Desde que este país asumió el actual sistema democrático, la alternancia en los gobierno se produce por desgaste y por las decisiones erróneas del partido gobernante y en pocas ocasiones por la presentación de propuestas alternativas que lleve a los ciudadanos a votar masivamente a esas opciones políticas.