Las políticas de austeridad son la excusa para recortar derechos que hasta ahora se habían considerado universales y que, como contrapartida obligaban a que igualmente fuese universal la contribución de todas las personas a su financiación a través de los impuestos. Los resultados macroeconómicos a corto plazo de las llamadas políticas “de austeridad” están claros para quienes quieran verlos: lejos de solucionar la situación económica y servir de salida para la crisis lo que han hecho es agudizarla y llevar a la economía europea a una nueva recesión.

Durante las últimas décadas se ha venido produciendo un cambio en las economías occidentales. Del capitalismo industrial se ha pasado al financiero, de la preeminencia de la actividad productiva a la crediticia y de mercados. Acaba de concluir su primera fase que ha implicado la casi desaparición de la economía “real” en favor de la financiera y la concentración de poder en reducidas manos de este sector.

Desde que la derecha llegó al gobierno, tengo la extraña sensación de ser el protagonista principal de la película “Regreso al Futuro”, como aquel joven Marty McFly (Michael J. Fox) que viajaba en el tiempo gracias a la invención de su amigo Emmett Brown (Christopher Lloyd). Y la sensación es cada vez mayor a medida que pasa el tiempo, teniendo en cuenta cómo actúa el gobierno de Rajoy y las declaraciones de sus ministros.